Mi tiempo en primavera se mide por floraciones, y tú, has llegado cuando florece la celinda. Justo en ese momento, cuando están terminando los castaños de Indias y antes de que lo hagan los árboles del paraíso.
La celinda o celindo es un arbusto de mi infancia. Hay uno justo a la entrada de la casa de mis padres en la gran urbe y otro en el huerto. ¿Será por eso que la primavera huele y tiene el color de un ramo de flores de lilas y celinda? Más tarde, cuando aprendí los nombres de muchas otras plantas más, aquel gran tipo catedrático emérito de la escuela de ingenieros, me explicó el por qué de su nombre científico. Philadelphus coronarius, amor filial entre hermanos, porque sus ramas salen todas muy juntas desde abajo, igual que en el avellano... Y me gusta que tú, Manuel, hayas hecho tu aparición a este mundo cuando florece la celinda. Justo en ese momento, ni antes ni después. Porque me recuerda el amor que me une a tu madre, ese que circula por las venas y se expresa con los ojos cuando no nos miramos. Porque me recuerda también a todas las ramas que constituimos un tronco único, una estirpe. Todas esas ramas, ahora se doblan para darte la bienvenida, celebrar la vida y el rebrote de la sangre...
No quiero pensar que heredas la tierra justo en ese momento en el que alcanzamos una concentración histórica de CO2 en la atmósfera. De las economías, mejor ni hablamos... Ya tendremos tiempo para conducirte por los caminos. De momento vamos a atender al milagro y a lo primitivo, que es lo propio en este estadio de tu existencia. Lo que más engancha. Asentemos las raíces primero y sin prisas, que no es tiempo aún de los aromas.
Ahora es asumir tu nombre y tu canción, que está llena de aire, tierra y mar de una isla. De perfume y luz de flores de celinda. Tu canción, tan importante para algunos pueblos en África, te la han asignado públicamente las ondas hertzianas como un regalo maravilloso en tu primer día de vida. Vas a ser un chico afortunado, Manuel, lo noto justo en ese momento cuando te agarras con tanta fuerza a mi mano. No te sueltes, que vamos a dar un paseo...




